Aunque la canciller alemana, Angela Merkel, asegurase este jueves que el compromiso alcanzado con Estados Unidos sobre el gasoducto Nord Stream 2 es bueno para Ucrania,

Aunque la canciller alemana, Angela Merkel, asegurase este jueves que el compromiso alcanzado con Estados Unidos sobre el gasoducto Nord Stream 2 es bueno para Ucrania, en Kíev no estaban dando saltos de alegría precisamente. El Gobierno ucraniano, que siempre se ha opuesto a este proyecto valorado en casi 10.000 millones de euros, cree que el compromiso alcanzado es demasiado vago para asegurarse de que Rusia no utilice el gas como arma política.

El ministro de Exteriores ucraniano, Dimitró Kuleba, y su homólogo polaco, Zbignew Rau, expresaron sus temores en un comunicado conjunto. Ambos insisten en que las propuestas de Washington y Berlín son insuficientes para minimizar las amenazas que suponen la tubería que atraviesa el mar Báltico para llevar gas ruso hasta Alemania y permite dejar de utilizar la red de gasoductos ucranianos.

Washington y Berlín ayudarán a Kíev a prorrogar el acuerdo de tránsito de gas ruso por Ucrania

“La decisión de construir el Nord Stream 2, aprobada en el 2015 unos meses después de la invasión rusa y la anexión ilegal del territorio ucraniano (Crimea), creó una crisis política y de seguridad, así como una crisis de confianza en Europa”, decían los dos diplomáticos en su comunicado. Kuleba y Rau creen que tal decisión “aumenta la capacidad de Rusia para ejercer una influencia destructiva en la seguridad en Europa, profundiza los desacuerdos entre los países miembros de la OTAN y la UE”.

Estados Unidos y Alemania han puesto fin a su disputa sobre el controvertido gasoducto tras llegar a un acuerdo que el miércoles confirmó la subsecretaria de Estado estadounidense, Victoria Nuland. La Administración de Joe Biden dejará de oponerse al proyecto, mientras que Alemania se ha comprometido a cerrar el suministro si Rusia utiliza la energía como arma política. Además, ambos países ayudarán a Ucrania a prorrogar el acuerdo de tránsito para el gas ruso a través de su territorio, que expira en el 2024 y cuyo fin supondría la pérdida para Kíev de miles de millones de dólares anuales.

Merkel dijo que el acuerdo es “un buen paso” que exigía compromiso por ambas partes, pero reconocía que no soluciona todas las diferencias. Añadió que, en todo caso, queda abierta la posibilidad de usar sanciones contra Rusia si esta no cumple. El acuerdo entre Washington y Berlín establece las prioridades correctas, “por lo que el comunicado conjunto, desde mi punto de vista, también es bueno para Ucrania”.

Horas antes, Merkel había mantenido una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin. La canciller dijo que había conseguido la promesa rusa de no utilizar el gasoducto como arma. El Kremlin, por su parte, informó de que “los líderes están satisfechos con la construcción del Nord Stream 2” y enfatizó el carácter “puramente comercial” del proyecto, cuyo objetivo es fortalecer la seguridad energética de Alemania y la Unión Europea.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró luego que Moscú nunca había utilizado la energía como un arma política. “Rusia siempre ha sido y es un garante responsable de la seguridad energética en el continente europeo, o incluso yo diría que a una escala global”, afirmó.


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