El Instituto de Memoria Nacional elabora un nuevo relato de la historia de Ucrania en medio de la guerra civil y las tensiones con Rusia.

La investidura de Volodímir Zelenski como presidente de Ucrania en 2019 supuso un cambio, quizá no tanto en las políticas, pero sí en las formas. Un ejemplo fue el despido en septiembre de ese año del director del Instituto de Memoria Nacional de Ucrania (IMNU), Volodímir Viatrovich, que ahora es diputado por el partido del antecesor de Zelenski, el expresidente Petro Poroshenko, responsable de acentuar la confrontación con Rusia.

El cambio trajo moderación al Instituto. El nuevo director, Antón Drobovich, ha rechazado algunas líneas de su predecesor. Por ejemplo, ha puesto en duda la heroización de símbolos nacionales como Stepan Bandera, líder de la Organización de Nacionalistas Ucranianos, un grupo que luchó contra soviéticos y nazis durante la Segunda Guerra Mundial, pero que también colaboró con los alemanes y participó en genocidios de judíos, polacos y rusos. Para Drobovich, el IMNU debe contar “la verdad histórica de todas las personas” del pasado ucraniano “sin heroizar, pero tampoco demonizar”, y sin que se le perciba como “portavoz de la agitación, lucha ideológica o propaganda”.

Crear una nueva identidad nacional ucraniana

El Instituto de Memoria Nacional de U...

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